Un pequeño gesto puede salvar una vida. Por falta de información o de divulgación, ignoramos muchas veces que donar sangre o médula ósea se puede ayudar a mucha gente que necesita imperiosamente de la solidaridad del prójimo para luchar contra su enfermedad. La leucemia, el linfoma la mieloma, la anemia aplástica, errores metabólicos o déficits inmunológicos pueden ser tratados con un trasplante de médula ósea. Sin embargo, solo entre un 25% y un 30% de estos pacientes tiene la posibilidad de hallar un donante compatible en su grupo familiar. El 1° de abril pasado se conmemoró el Día Nacional del Donante de Médula Ósea, en coincidencia con un nuevo aniversario de la creación del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH), del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).
Hace unos días, se efectuó una movilización frente al Congreso Nacional para concientizar sobre la importancia de ser donante y reclamarles a los legisladores la creación de un laboratorio para la tipificación genética de las muestras de los voluntarios ya inscriptos. La marcha fue encabezada por una joven madre, cuyo niño falleció en 2016 de leucemia mientras esperaba un donante de médula ósea. Tras la dolorosa muerte de su hijo, creó una fundación. “Mi misión es que la gente sepa que donar médula no duele, que es sólo una extracción de sangre. Hacer desaparecer los tabúes. No voy a parar de luchar hasta que todo el mundo se haga donante, porque le puede tocar a cualquiera”, afirmó.
La señora dijo que en el país no hay un laboratorio de alta complejidad para la realización de ese análisis genético, llamado “tipificación de marcadores genéticos ABO-HLA”. “Después de lo que pasé, me enteré de que hay más de 90.000 personas que expresaron su voluntad de ser donantes y no aparecen en el Registro porque el estudio de tipificación de células madre lleva varias etapas y la última se hace en Estados Unidos porque acá no hay un laboratorio de alta complejidad”, le dijo a la agencia Télam. La construcción de ese laboratorio tiene un costo de U$S 2.000.000 y permitiría “poner al día” al Registro, incorporando a esas personas cuyas muestras aún no fueron procesadas.
Por ahora, la sangre es enviada a Estados Unidos, donde es analizada junto con la del posible receptor para confirmar la total compatibilidad. Una vez efectuada la comprobación, el donante es trasladado a Buenos Aires, donde se le coloca al dador una vacuna activadora de las células de la médula ósea. Y el proceso se hace con una máquina de aféresis. Se trata de una técnica que filtra la sangre, retiene las células y la que no se usa vuelve al cuerpo del donante. El trámite dura entre dos y tres horas y no causa ninguna alteración. En Tucumán, se puede donar médula ósea en los centros de avenida Mitre 236, Alberdi 38, Jujuy 111 de nuestra ciudad y en el Hospital Eva Perón, en Banda del Río Salí. Los candidatos deben pesar más de 50 kg y deben tener entre 18 y 55 años.
Sería importante si las campañas de concientización fueran permanentes y tuvieran su correlato en la educación, especialmente en las universidades; cientos jóvenes podrían obsequiar esta acción solidaria si contaran con mayor información. “Es muy especial sentir que en algún lugar del mundo, hay una persona que vive gracias a mí, y más especial aún saber que, en cuanto a sangre, somos casi idénticas”, dijo una donante. Por cierto, se trata de un pequeño gran gesto a cambio de mucho.